Un proceso holístico

Nuestro enfoque es la benevolencia y el respeto.
Acompañamos a las personas con la mayor empatía y compasión posibles. E invitamos a las personas a nutrir la compasión hacia sí mismas.

 

Esto se hace a través de la escucha, sin forzar y respetando el ritmo y los límites de cada uno. Invitando a reconocer y aceptar sus zonas oscuras y sus penas, con ternura y dulzura. A honrar las resistencias que aparecen en los procesos terapéuticos.

 

Nuestro enfoque es integral, es decir, considera la experiencia humana en su totalidad: cuerpo, emociones, mente, relaciones y espíritu.

 

Invitamos a cuidar el cuerpo y la alimentación mediante prácticas conscientes (yoga, respiración, alimentos equilibrados y luminosos, masajes, baños de plantas…) y la mente recurriendo a la introspección y al autoconocimiento, la práctica de la meditación y los rituales.

 

El trabajo es energético.
Nuestras prácticas apuntan poco a poco a disolver las tensiones para poder liberarse de ellas. Las prácticas corporal-somáticas (yoga, vibraciones neuro musculares) y las ceremonias de plantas sagradas, en particular, apuntan todas a un alivio del sistema nervioso, lo que permite recuperar una gran y preciosa energía vital. 

 

Acompañamos lo mejor posible a las personas para que encuentren una dirección virtuosa a esta nueva fuerza de vida, cultivando lo positivo, lo bueno y lo bello en todas sus relaciones.